CREAMOS REDES PARA LA SOSTENIBILIDAD

“La solución de las basuras marinas comienza con su prevención en tierra”

Entrevista a Javier de los Reyes, coordinador del comité técnico de Basuras marinas de Conama, sobre cómo la ciencia y la investigación pueden contribuir a la reducción de los residuos en océanos y mares.

Miles de kilos de desperdicios llegan cada año a los ecosistemas marinos, poniendo en serio peligro la biodiversidad y el equilibrio de nuestras playas. Para hacerles frente, es necesario conocer no sólo de donde proceden, sino también su composición y sus efectos en la vida marina y la salud humana.

En este sentido, Conama ha lanzado “Basuras marinas. El papel de la ciencia y la investigación”, un informe que recopila más de 60 proyectos y tribunas sobre el problema de las basuras marinas en España. Elaborado por el comité técnico de Basuras Marinas de Conama, su coordinador Javier de los Reyes, explica sus novedades y señala aquellos aspectos en los que se debe seguir trabajando.

¿Por qué es la basura marina una cuestión urgente? ¿Qué novedades nos aporta el informe en este sentido?

Las basuras marinas no son, lamentablemente, un problema del que se hable en el día a día, en la calle o en los medios de comunicación y pueden llegar a olvidarse entre la urgencia de la actualidad. No obstante, es un problema real sobre el que se existe un consenso científico y que va en incremento afectando gravemente a la biodiversidad. Además, el aumento progresivo de la población llevará aparejado el incremento de la producción, especialmente, plásticos y otros materiales que, si no se tratan de manera adecuada, acaban en los ecosistemas marinos.

Estos temas los hemos tratado a lo largo de los últimos años en el Grupo de Trabajo de Basuras Marinas de Conama. Comenzamos en 2016 con un informe donde se analizó el estado de las basuras marinas en España y en el que se implicaron más de 40 entidades de numerosos sectores. Posteriormente, en 2018, se actualizó con cambios legislativos y ya, en la edición de 2020, se trabajó en un nuevo enfoque: conocer el estado de la ciencia e investigación en este ámbito. El resultado es el informe “Basuras marinas. El papel de la ciencia y la investigación”, donde hemos recopilado más de 60 proyectos y tribunas. Creemos que es una buena aproximación sobre lo que se está haciendo y aquellos aspectos en los que se debe hacer más hincapié. Por ello, agradecemos a todas las personas del grupo de trabajo y entidades que han participado y realizado sus aportaciones, ya que sin ellos no hubiera sido posible.

¿De qué están compuestas las basuras marinas y de dónde proceden? ¿Hay alguna zona que ya esté viviendo este problema en España o que sea especialmente vulnerable?

Conocer qué son y de dónde provienen las basuras marinas es esencial para poder prevenirlas. Por basuras marinas entendemos cualquier sólido o físico que el ser humano ha desechado o abandonado en el ámbito marino y la costa. También aquellos que provienen de tierra, pero que acaban en el mar al no ser tratados o gestionados de manera correcta.
Aunque los plásticos son algunos de los materiales más abundantes, dentro de las basuras marinas hay una gran variedad: por un lado, los que se ven a simple vista: envases, vidrios, colillas, residuos higiénicos, neumáticos, redes de pesca, etc.; y, por el otro, aquellos que no, como pueden ser las micropartículas. Estas pueden ser el resultado de la producción industrial (cosmética, pinturas, etc.) y que se aplica en los productos, o de la propia degradación de los componentes de los productos al quedar expuestos en el medioambiente.

En cuanto a los lugares a los que afectan, en España, tenemos reservas marinas y zonas de especial conservación, entre otras figuras de protección, que ya están sufriendo este tipo de contaminación. Sin embargo, aún se desconoce su proporción y los efectos a largo plazo. A esto hay que unirle las actividades humanas que se producen cerca de estas zonas protegidas como son las áreas turísticas o entornos urbanos, que cuando llegan los picos vacacionales, producen más residuos o aguas residuales difíciles de gestionar. Hay que seguir, por tanto, estudiando y comunicando como afectan a los ecosistemas y a toda la biodiversidad. Las basuras marinas son un problema muy complejo y a escala planetaria y la única manera de solucionarlo es hacer que participen todos los sectores implicados.

En el informe se habla de la importancia de la innovación y la ciencia. ¿En qué áreas relacionadas con las basuras marinas hace falta más investigación?

Generalmente asociamos las basuras marinas con imágenes como una bolsa flotando en el mar o una tortuga rodeada por unas anillas de embalaje de bebidas, pero va mucho más allá. Hay que investigar y conocer las implicaciones de estos impactos a largo plazo y, para ello, debemos contar con la ciencia y la investigación como aliados.

Con este informe, hemos podido observar que hay una gran cantidad de proyectos, con más de 200 socios implicados, y en diversas áreas: recogida, estudio del fondo marino o efectos de materiales, entre otros. También se debe avanzar en el conocimiento de los microcontaminantes, es decir, como actúan los componentes químicos asociados a esta basura marina en la cadena trófica en el metabolismo de los peces, por ejemplo, y en última instancia cómo puede afectar a la salud humana cuando los consumimos. Se están dando grandes pasos, pero aún queda mucho que investigar y trabajo por hacer.

¿Cuál es la mejor manera, en general, de proteger los ecosistemas marinos vulnerables? ¿De qué manera cree que se puede animar a la gente para que tome conciencia de la situación de nuestros mares?

La solución de las basuras marinas comienza en parte con su prevención en tierra y la concienciación. Esto significa mucho más que evitar tirar un envoltorio en la playa. Implica examinar toda la cadena productiva para evitar fugas o pérdidas que hagan que los microplásticos primarios y químicos generados lleguen al medio marino. De hecho, en el comité técnico basuras marinas, contamos con la participación del MITECO y del Ministerio de industria, que nos han introducido en reglamentos específicos como el REACH para mitigar este tipo de impactos en origen.

En cuanto a la concienciación, los gestos del día a día ayudan, pero ya no son suficientes. Aunque dejáramos de generar basura marina ahora mismo, ya hay una gran cantidad que está en los ecosistemas y con procesos de degradación que superan, en algunos casos, los 500 años. Hay que optar por acciones más directas y eficaces para implicar a la ciudadanía. Como se ve en el informe, hay muchos proyectos que piden su colaboración en recogidas activas de basura o en la recolección de datos a través de aplicaciones móviles. Son útiles para saber la localización de la basura y su composición, por lo que es una buena manera de contribuir y alimentar el nexo ciencia y sociedad.

¿Cómo podrían involucrarse sectores como el pesquero o el turístico en la gestión de las basuras marinas?

El sector pesquero está siendo bastante activo y se ha involucrado en algunos proyectos para la recogida de estas basuras marinas y cómo tratarlas dentro de las políticas de la economía circular. Esto es importante, no solo para que tomen conciencia de la importancia de cuidar su medio de vida, sino para que prevengan la basura que ellos mismo puedan originar y destinen medios a desecharla de manera apropiada. Además, el sector pesquero es un activo muy valioso para la investigación ya que, en algunos casos, puede integrar personal científico y obtener datos que de otra manera serían muy difíciles de conseguir.

En cuanto al sector turístico, desde el comité de basuras marinas, se lanzó un decálogo ciudadano en el que se mostraba que las decisiones diarias eran importantes y que era importante implicar también a las actividades relacionadas con estas áreas. Por ejemplo, en el caso de pequeños municipios con gran afluencia de turistas en verano, no siempre  cuentan con la capacidad necesaria para gestionar los residuos y hay altas posibilidades de que acaben en el medio marino. Cada acción cuenta y todos debemos contribuir para evitar que la basura llegue al mar y sigan dañando los ecosistemas. Es una cuestión de todos y a todos los niveles, un reto crucial para nuestra sociedad.