La restauración de los ecosistemas fluviales pasa por integrar la ecología, las infraestructuras y cuestiones sociales en España y Europa

¿Cómo devolvemos la vida a los ríos urbanos de forma compatible con las infraestructuras hidráulicas, la movilidad, la salud y las necesidades de la ciudadanía?

Experiencias europeas y la apuesta de Madrid por la infraestructura verde y azul trataron de dar respuesta a esta cuestión durante el seminario web “Restauración multifuncional de ecosistemas fluviales: integrar ecología, infraestructuras y cuestiones sociales”.

La sesión, que se llevó a cabo el pasado 23 de octubre y cuya grabación ya está disponible en Youtube, demostró que renaturalizar un río no consiste únicamente en plantar más árboles, sino también recomponer su continuidad ecológica, reducir riesgos, como los de de inundación, y mejorar el espacio público.

Así, el proyecto Recuperación del ecosistema fluvial Manzanares-Gavia-Bulera. Infraestructura verde y azul Bosque Metropolitano de Madrid, desarrollado en el marco del Bosque Metropolitano de Madrid, mostró cómo combinar ingeniería y naturaleza para una mejor convivencia de la ciudad con el río Manzanares.

Mediante la aplicación innovadora de soluciones basadas en la naturaleza, se ha rediseñado un aliviadero que, estaba provocando una importante erosión del margen del río y alterando sus dinámicas naturales. A través de un diseño capaz de disipar la energía del agua vertida, se ha logrado mantener la funcionalidad del aliviadero de forma integrada con el espacio natural, generando además nuevos espacios de convivencia con un mirador, plaza y recorridos peatonales y ciclistas. En el lado opuesto, donde la erosión había llegado a comprometer la estabilidad del talud, se ha apostado por bioingeniería con estructuras de madera, mallas y plantación de especies autóctonas, buscando que la propia vegetación consolide este sistema.

Una tendencia que fluye en Europa

Este tipo de intervenciones está en auge en distintos países de Europa. Un buen ejemplo de planificación a dos escalas es el proyecto Corredor Verde del río Leça, en Portugal, ya que trabaja desde una perspectiva de cuenca y, a la vez, con intervenciones por tramos para consolidar mejoras visibles. La iniciativa apuesta por una idea simple y potente: el río necesita espacio. Teniendo en cuenta esta premisa, se combinan normativa municipal, participación ciudadana y actuaciones que conectan biodiversidad, movilidad blanda y reducción del riesgo de inundación, sin perder de vista problemas concretos como los vertidos y la degradación de riberas.

En Alemania, la restauración del río Emscher, es un ejemplo ambicioso que presenta una transformación histórica, al pasar de ser un canal de aguas residuales a un sistema fluvial restaurado gracias a una nueva red de saneamiento, depuración y restauración del cauce. Más allá de los resultados ambientales, el caso mostró cómo un proyecto hídrico puede activar regeneración urbana, empleo y nueva identidad territorial.

Finalmente se presentó al río Po como infraestructura viva. Este proyecto italiano ha tomado la navegación eléctrica como palanca para rediseñar puntos de acceso, crear lugares de encuentro y preparar la ciudad para las crecidas del río con arquitectura adaptable, integrando lo técnico en el paisaje y en la experiencia cotidiana del río.

Tras este breve panorama europeo sobre ejemplos en el continente, los participantes coincidieron que en advertir que el cambio climático obliga a cambiar el punto de vista de este tipo de intervenciones. Por este motivo, diseñar con series de datos históricas ya no es suficiente y se debe atender a los diferentes escenarios climáticos, mejorando la resiliencia de las ciudades mediante su permeabilización, sombreado, con espacio para infraestructura verde y azul y con soluciones que cuenten con aceptación social.

Igualmente, se apuntó a que el gran cuello de botella sigue siendo la gobernanza: coordinar administraciones, planificación urbana y ciudadanía, puede ser especialmente complejo a la hora de impulsar proyectos que pretenden replantear espacios e infraestructuras heredadas.

A pesar de ello, todos los expertos aseguraron que la restauración fluvial está demostrando ser una estrategia con grandes oportunidades para generar ciudades más resilientes cuando se logra aunar con éxito técnica, seguimiento ambiental y participación ciudadana.

Recuperación del ecosistema fluvial Manzanares-Gavia-Bulera. Infraestructura verde y azul Bosque Metropolitano de Madrid cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), financiado por la Unión Europea – NextGenerationEU.