Restaurar lo invisible: Integrar la conexión río–acuífero del Dominio Público Hidráulico, un reto técnico y estratégico pendiente

El inicio del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028–2033) representa una oportunidad crucial para identificar y abordar retos en la gestión del agua a través de las demarcaciones hidrográficas, así como para integrar enfoques innovadores.

El desarrollo del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza y la entrada en vigor del Reglamento Europeo de Restauración de la Naturaleza refuerzan la idea de que la restauración de ecosistemas fluviales es una estrategia deseable y una obligación normativa. Por ello, integrar la conexión entre aguas superficiales y subterráneas se perfila como uno de los retos técnicos y estratégicos aún pendientes.

La restauración del Dominio Público Hidráulico ya no puede limitarse a la mejora morfológica del cauce o a la continuidad longitudinal. La evidencia científica y la evolución normativa empujan a incorporar de forma explícita la interacción entre aguas superficiales y subterráneas en los instrumentos de política y planificación del agua.

Abordar la conectividad vertical requiere enfoques integrales, sistémicos e innovadores, así como la articulación de disciplinas —hidrología, hidrogeología, ecología fluvial, planificación, gobernanza— que, tradicionalmente han operado en compartimentos separados. Esta integración resulta clave para responder a retos cada vez más complejos, como la degradación de los ecosistemas fluviales o los efectos del cambio climático.

La conexión vertical como dimensión pendiente

Durante las últimas décadas, los esfuerzos de restauración han avanzado de forma significativa en la eliminación de barreras transversales, la recuperación de riberas o la mejora de la dinámica fluvial. Sin embargo, la interacción río–acuífero ha estado poco sistematizada en la planificación y escasamente incorporada en los indicadores de seguimiento y evaluación.

La disminución de aportaciones, el aumento del estrés hídrico, la intensificación de sequías y la pérdida de calidad en masas de agua subterránea evidencian que la restauración del Dominio Público Hidráulico requiere una visión más sistémica. La conectividad vertical condiciona la recarga de acuíferos, el sostenimiento de caudales base, el funcionamiento de humedales y ecosistemas dependientes de aguas subterráneas, lo que la convierte en un elemento central para mejorar la resiliencia hídrica.

En este contexto, las Soluciones basadas en la Naturaleza se están consolidando como una herramienta clave, ya que permiten restaurar procesos ecológicos, mejorar la resiliencia frente al cambio climático y avanzar en objetivos ambientales alineados con la normativa europea y estatal. Su aplicación es, especialmente relevante en el ámbito nacional, donde la disminución de aportaciones, el aumento del estrés hídrico, las afecciones sobre la calidad y la pérdida de conectividad entre aguas superficiales y subterráneas aumentan la vulnerabilidad de ríos, humedales y otros ecosistemas acuáticos.

Avanzar en una restauración integral del Dominio Público Hidráulico exige innovar en nuevas técnicas, incorporando no solo la continuidad longitudinal de los ríos, sino también la continuidad vertical y su relación con las aguas subterráneas. Esta perspectiva, reforzada por la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos  y el Plan de Acción de Aguas Subterráneas, requiere integrar conocimiento técnico, científico y local para diseñar soluciones más eficaces. Innovar en Sistemas basadas en la Naturaleza no solo mejora la funcionalidad ecológica del DPH, sino que también fortalece la capacidad de gestión y adaptación del ciclo hídrico frente a los impactos del cambio climático.

Retroinnovación y conocimiento aplicado

En España, la gestión del agua ha sido históricamente un desafío estructural, y existe un amplio patrimonio de soluciones ajustadas a las particularidades de cada territorio: sistemas tradicionales de regadío, infraestructuras hidráulicas históricas o prácticas que favorecen la infiltración y la recarga de acuíferos. Esta base histórica conecta con las necesidades actuales de restauración del Dominio Público Hidráulico, que deben abordar de manera conjunta cauces, riberas, llanuras de inundación y la relación e interdependencia entre aguas superficiales y subterráneas.

La oportunidad de la retroinnovación —entendida como la reactivación y adaptación de conocimientos ancestrales con base técnica actual—, no reside solo en recuperar infraestructuras o técnicas del pasado, sino en combinarlas con conocimiento científico actual y nuevos marcos de planificación y gobernanza. No se trata de reproducir soluciones históricas de forma literal, sino de identificar principios de funcionamiento que siguen siendo útiles y adaptarlos a las condiciones hidrológicas, sociales y regulatorias actuales.

Casos de éxito

Ejemplos recientes muestran bien este potencial. El proyecto WaSHa (IGME-CSIC) trabajó sobre técnicas ancestrales de Siembra y Cosecha de Agua para reinterpretarlas como Sistemas basadas en la Naturaleza en la gestión integrada del agua y la adaptación al cambio climático, combinando inventario, cartografía, trabajo de campo, conocimiento local y caracterización hidrológica e hidrogeológica. Esta aproximación ha permitido, no solo documentar y valorar sistemas tradicionales, sino también identificar su capacidad para reforzar la conectividad vertical entre aguas superficiales y subterráneas, mejorar la recarga de acuíferos y sostener caudales y manantiales en periodos secos.

En una escala más local y patrimonial, iniciativas como Mines d’aigua (Cataluña) y propuestas de rehabilitación de acequias históricas, como la Acequia del Diablo (Aragón), muestran dos vías complementarias de retroinnovación.  Por un lado, proyectos como Mines d’aigua se orientan al inventario, estudio y valorización de infraestructuras hidráulicas históricas, permitiendo reconocer su papel potencial dentro de la infraestructura hídrica territorial y su relación con el funcionamiento hidrológico local. Por otro, propuestas de rehabilitación funcional como la de la Acequia del Diablo muestran cómo ese patrimonio puede traducirse en actuaciones concretas, diseñadas con criterios técnicos actuales, con efectos sobre la disponibilidad de agua, la recarga, la conectividad hidrológica y las funciones ecológicas.

Debates que debemos anticipar

Integrar la conexión vertical obliga a revisar criterios existentes y abre una serie de debates que aún no están plenamente resueltos, como, por ejemplo:

  • La relación entre la eliminación de barreras transversales y la recarga no intencionada de acuíferos. Estudios recientes han mostrado que pequeñas presas y diques pueden contribuir a procesos de infiltración; la eliminación de estas estructuras provoca, consecuentemente, la pérdida de esta contribución indirecta. Incorporar criterios hidrogeológicos en la toma de decisiones evitará simplificaciones y permitirá avanzar hacia una gestión adaptativa basada en evidencia.
  • La identificación de impactos y definición de indicadores que permita valorarlos. Además de la morfología del cauce, será necesario integrar variables como niveles freáticos, caudales base, respuesta frente a sequías o estado de ecosistemas dependientes de aguas subterráneas.
  • La escala. Muchas actuaciones con efectos positivos sobre el Dominio Público Hidráulico se desarrollan parcialmente fuera de sus límites estrictos. Planificar desde una lógica de cuenca y de conectividad hidrológica, más allá de fronteras administrativas, puede captar mejor los beneficios reales sobre el sistema.
  • Y los instrumentos de financiación actuales. Es necesario que responden de manera adecuada a las necesidades de proyectos que combinan intervención física, seguimiento hidrogeológico y gobernanza territorial.

Para avanzar en estos retos es necesario una reflexión multiagente que conecte:

  • conocimiento científico,
  • experiencia técnica y
  • toma de decisiones.

La integración de perfiles de investigación, gestión y territorio permite analizar estas cuestiones desde una perspectiva más completa. El actual proceso de planificación hidrológica y el desarrollo de nuevos marcos para la restauración de la naturaleza ofrecen una oportunidad concreta para incorporar este enfoque en la toma de decisiones.

Aprovechar esta ventana exigirá reforzar el diálogo entre ciencia, gestión y territorio, avanzar en la definición de criterios comunes y trasladar el conocimiento disponible a herramientas aplicables en la planificación. En esta línea, los procesos participativos previstos para 2026, en el marco de la XVIII edición del Congreso Nacional del Medio Ambiente (CONAMA 2026), contribuirán a consolidar este trabajo colectivo, conectando conocimiento, práctica y política pública en un momento clave para el futuro de la gestión del agua en España.

Ministerio para la Transición ecológica y Reto Demográfico

* Esta iniciativa ha sido financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico pero no expresa la opinión del mismo.