La salud de los océanos, clave para la economía

El cuidado de los mares no solo tiene un propósito ambiental, sino también tiene social. Conservar la buena salud de los océanos es salvaguardar nuestra economía, pues estos son un activo en sí mismos. En la Unión Europea, los sectores que dependen de los mares y las zonas costeras alcanzaron en 2018 un volumen de negocio de unos 750.000 millones de euros, según el Informe sobre Economía Azul 2020, elaborado por la Comisión Europea (CE).

Como apunta Mariya Gabriel, comisaria de Innovación, Investigación, Cultura, Educación y Juventud, responsable del Centro Común de Investigación de la Comisión: “Los mares son una fuente de alimentos saludables, contribuyen con el 16% de la proteína animal que comemos y son la base de numerosas actividades económicas que generan crecimiento y empleo”.

Se refiere, entre otras, a actividades económicas como el turismo costero, la pesca, las actividades portuarias, la construcción naval, la energía renovable marina, la desalación, el transporte marítimo, la energía oceánica (mareomotriz, del oleaje, eólica marina, hidrógeno, y solar fotovoltaica flotante), la minería submarina o la defensa marítima.

La importancia de estos sectores para el conjunto de la UE es ascendente. Para empezar, por el empleo que generan. En 2018, los puestos de trabajo ligados a la economía azul rondaron los 5 millones, lo que supone un 11,6% más que el año anterior.

Como cabe esperar, la economía azul tiene especial relevancia en países del litoral europeo. Grecia es el Estado de la UE con más empleo azul, que comporta un 14,2% de su empleo nacional. Le sigue Malta, con un 11,7%. Pero España no queda muy lejos, también está entre los países europeos con más dependencia de los sectores citados, que representan en este país el 3% del valor añadido bruto (VAB) y un 4,9% del empleo nacional.

Sectores de la economía azul

En Europa hay dos grandes sectores “azules”. Uno es el turismo costero, que no deja de crecer. De hecho, es la actividad, dentro de este tipo de economía, que más empleo genera: un 62% del total del empleo azul. En 2018 el turismo costero generó un 20% más de puestos de trabajo, respecto a 2017.

El otro gran sector en expansión, y que la Comisión Europea está tratando de impulsar como parte de su estrategia de transición energética incluida en el Pacto Verde Europeo, es el de la energía eólica marina.

Aquí lo interesante es el salto que ha pegado la generación eólica offshore en sólo10 años. Desde 2009, los puestos de trabajo relacionados con los aerogeneradores marinos se han multiplicado por ocho. Hoy en día (con los datos de 2018), este sector mueve en torno a 1.100 millones de euros anuales, un 1.276 % más que hace una década.

Amenazas

Pero los mares están en riesgo. También hay sectores económicos que dependen de ellos pero que, al mismo tiempo, contribuyen a su degradación. Por ejemplo, la CE habla de los efectos del transporte marítimo, la explotación de los recursos marinos —como la extracción de petróleo y gas en alta mar—, el turismo, las industrias costeras, la pesca y la acuicultura. O sea, prácticamente todas las actividades pueden acarrear impactos ambientales negativos si no se controlan.

Como siempre, las consecuencias de la contaminación no se quedan sólo en “el medio ambiente”. Nos afectan a los humanos a nivel social, de salud (cuando, por ejemplo, comprometemos el alimento proveniente del mar) y también a nivel económico.

“Los daños causados por las inundaciones costeras en la UE ascienden actualmente a 1.000 millones de euros anuales, lo que equivale a aproximadamente el 0,01% del actual PIB de la UE”, apunta la CE, y señala a Francia como el país que actualmente sufre más daños a causa de este problema: unos 200 millones de euros anuales.

En ConaMAR, una iniciativa de la Fundación Conama y apoyada por la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, tratamos de buscar soluciones a estos problemas y de difundir el conocimiento sobre la mejor ciencia disponible relacionada con los mares y océanos, así como sobre las buenas prácticas tanto en los ejercicios de protección ambiental de estos entornos como en la investigación y la innovación encaminada a ello.

 

 

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