Las playas del Mediterráneo son entornos frágiles con un crecimiento urbano, demográfico y económico tan intenso que pueden sobrepasar el límite biológico de estas áreas esenciales para los ecosistemas y la salud de nuestros asentamientos locales.
Un estudio, publicado en Ciudades y Territorio, describe que desde el punto de vista ecosocial, los territorios del mediterráneo presentan dinámicas de crecimiento que agravan sus dificultades económicas, sociales y ambientales. Por ello, son necesarias medidas que apoyen el decrecimiento y otras iniciativas como la renaturalización que contribuyan a la transición y resiliencia de los destinos turísticos.
Naturaleza contra el cambio climático
Las llamadas soluciones basadas en la naturaleza (Sbd) son herramientas trascendentales para abordar crisis planetarias como la pérdida de la biodiversidad y el cambio climático, además de que su aplicación puede proporcionar en torno al 30 % de la mitigación necesaria de aquí a 2030 para estabilizar el calentamiento global por debajo de los dos grados.
Según explica la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) estas iniciativas son acciones que sirven para proteger, gestionar y restaurar de manera sostenible los ecosistemas naturales que hacen frente a los desafíos sociales de manera efectiva y proporcionan beneficios para el bienestar humano y la biodiversidad.
Entre los riesgos, la destrucción de las costas facilita que las ciudades costeras se enfrenten de forma “desnuda” a efectos del cambios climático, como la subida del nivel del mar, los fenómenos meteorológicos extremos y el incremento de las temperaturas oceánicas, según explica un informe de Fundación Ent.
Topografías vegetadas
En las costas, una de estas medidas que ayudaría a regenerar estas áreas serían las topografías vegetadas, una medida física de protección costera que se comporta como una duna estabilizada y que se puede integrar fácilmente en el diseño de los paseos marítimos y los frentes litorales.
Entre sus funciones, estas soluciones naturales ayudan a minimizar los daños de los temporales, mejoran la infiltración –cuando se combinan con sistemas de drenaje sostenible– y contribuyen a reducir el efecto ‘isla de calor’ mediante la generación de sombra y la presencia de vegetación
Retos jurídicos y de gobernanza
Desde la Fundación Conama estamos llevando a cabo un proyecto en el que hemos identificado iniciativas de adaptación al cambio climático en la costa que incorporen procesos de gobernanza en su diseño.
Ademas, estamos elaborando un análisis de las principales dificultades técnicas, normativas y sociales de las entidades locales en la puesta en marcha de este tipo de proyectos y llevamos a cabo un mapeo técnico institucional que permite identificar necesidades de adaptación en ayuntamientos del litoral español con una población menos a 5.000 habitantes.
La adaptación del litoral al cambio climático se desarrolla sobre un espacio complejo desde el punto de vista ambiental, territorial, social jurídico y sobre estas regiones confluyen dinámicas físicas cambiantes, importantes intereses económicos y múltiples competencias administrativas que deben coexistir sobre un territorio especialmente sensible y vulnerable.
A lo largo de un reportaje, escrito por el abogado Alejandro Araujo, se revelan dificultades asociadas a la adaptación costera y la necesidad de comprender el marco jurídico aplicable para identificar correctamente las competencias concurrentes y articular mecanismos de cooperación entre las distintas Administraciones implicadas.
Según este trabajo, el principal desafío legislativo consistirá en construir estructuras institucionales y mecanismos de cooperación público-privada para llevar a cabo aquellas actuaciones de adaptación que, por su complejidad o escala, desbordan el ámbito de actuación de una única Administración.
Puedes leer el reportaje completo aquí.
Más información sobre el proyecto: