Los PFAS, una asignatura pendiente que llama a la acción contra la exposición humana y medioambiental

La Fundación Conama organiza junto con Ecologistas en Acción y el Máster Universitario en Ingeniería Circular de la Universidad Carlos III de Madrid un evento en el que se ha hablado del impacto en la salud de las sustancias perfluoroalquiladas y perfluoroalquiladas (PFAS), los nitratos y los plaguicidas. 

La jornada ha contado con varias mesas redondas en las que, primeramente, se ha hablado de las políticas públicas en relación al marco europeo, el reto de los PFAS para la calidad ambiental, el impacto de dichas sustancias en el agua, y por último, la contaminación por nitratos y pesticidas en el medioambiente. 

Un reto legislativo

En la mesa redonda sobre políticas públicas, la primera interventora fue la técnica facultativa de la Subdirección General de Prevención de la Contaminación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), Cristina Heras, quien introdujo de primera mano el contexto legislativo en el que se hallan los PFAS.

Esta experta mencionó el Reglamento REACH que regula y restringe determinadas sustancias químicas y habló de otra política esencial, denominada CLP (Clasificación, Etiquetado y Envasado), que establece los criterios para clasificar las mezclas, ademas de obligar a su comunicación de forma efectiva.  

Entre otras normativas, la técnica mencionó la Directiva de Emisiones Industriales para la prevención y control de la contaminación por químicos, el Registro de Emisiones Industriales que establece la gestión sobre las emisiones a través de las comunidades autónomas y la Estrategia Europea de Sostenibilidad de las Sustancias Químicas, que define los usos de estos productos y la seguridad de su diseño.

Asimismo, el subdirector general de sanidad ambiental y salud laboral del Ministerio de Sanidad, Santiago González explicó que su institución interviene en la aplicación tanto de CLP como de REACH, al ser los dos pilares legislativos de la seguridad química en la Unión Europea. Durante su participación mencionó la importancia de identificar y catalogar los peligros de estas sustancias y recordó la obligatoriedad de su registro para empresas que fabrican o importan sustancias a partir de una tonelada al año.  

Sobre la regulación de biocidas y fitoquímicos, el experto detalló las competencias específicas de su subdirección y advirtió que el uso de estos productos pueden causar daños a largo plazo si acaban contaminando las aguas o los alimentos. Por ello, el experto señaló que los registros nacionales buscan integrarse en el marco europeo y que dentro del ministerio están desarrollando un nuevo real decreto para unificar las normativas existentes. 

En último lugar, intervino el consejero técnico del Ministerio de Industria, Alejandro Tortosa Serrano, quien llamó a adoptar una”visión holística» sobre el tratamiento de los químicos y a tener en cuenta a los productores. “Necesitamos a la industria para descarbonizar y afianzar nuestra autonomía estratégica”, enfatizó. “La política industrial debe servir de pegamento de otras regulaciones para acometer las  distintas misiones que tenemos como país”.

De ciencia y medioambiente

En la segunda mesa redonda, se impuso la visión más científica sobre estas sustancias químicas. La primera en hablar fue la investigadora titular en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA -CSIC), Cintia Flores, quien expuso que este tipo de sustancias podían verse en distintos ambientes como oficinas, hogares, entornos industriales, naturales e incluso en el cuerpo humano. 

Actualmente, la experta trabaja en el análisis de aguas subterráneas y superficiales; y explicó que los valores de las sustancias reguladas estaban disminuyendo a favor de otras – de cadena corta – cuya presencia se estaba incrementando. Además, explicó que estos compuestos eran menos efectivos de cara a los tratamientos de eliminación tradicionales.

Tras ella, la investigadora en el área de toxicología ambiental del instituto de Salud Carlos III, Marta Esteban habló de los PFAS en la salud humana y señaló que se necesitan más investigaciones para observar que las exposiciones a estos químicos pueden afectar de forma directa en la salud de las personas. “Durante esta jornada se ha hablado de las sustancias químicas y de su necesidad en nuestra vida”, explica la experta. “Muchos de estos productos nos hacen la vida más fácil y, en términos de salud, cabe destacar que no se ha hecho un análisis de los riesgo de forma exhaustiva”. 

No obstante, Esteban señaló que sí existen investigaciones que relacionan la exposición con determinados efectos sobre el cuerpo humano. En concreto, mencionó un trabajo en el que analizaron las concentraciones de PFAS en más de 2 mil participantes en el que vieron que se daba una exposición generalizada a este tipo de sustancias. Entre los riesgos para el organismo se mostraron impactos sobre el desarrollo, la fertilidad y el sistema cardiovascular. 

Por su parte, la postura de la coordinadora del Grupo de Tóxicos de Ecologistas en Acción, Kristiñe García, explicó que la información científica y técnica debían llegar a los ciudadanos porque, a su juicio, “empezamos a perder la confianza en las administraciones”. “Desde la sociedad civil queremos que el gobierno informe sobre PFAS y sustancias químicas, además de facilitar el acceso a los datos a organizaciones ecologistas”. 

Finalmente, habló sobre regulación el director asociado y jefe de Química y Toxicología Ambiental en Ricardo SL, Simón Gutierrez y sobre técnicas de remediación la senior consultant de Health Sciences Ramboll SL, Ana Sánchez

PFAS en el agua: ¿qué hemos aprendido?

La tercera ponencia fue iniciada por la responsable de Servicios de Análisis Químicos del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA – CSIC), Isabel López, en la que se habló de la necesidad de sistemas de detección precisas para la posterior restricción y eliminación de los químicos en el agua. 

Desde su institución, desarrollan metodologías de detección de análisis dirigidos (PFAS identificados) y no dirigidos (sustancias que no conocemos y en las que se pueden encontrar compuestos cortos y ultracortos). La experta puso en valor estos sistemas analíticos como un servicio esencial para priorizar los compuestos y aplicar tecnologías de tratamiento.

Sobre los retos regulatorios, la responsable de asuntos internacionales de DAQUAS, Belén Ramos, revinció el papel femenino en la gobernanza del agua y señaló que para los profesionales acostumbrados a la gestión urbana “los PFAS no  son un sector emergente sino algo en lo que ya se está trabajando”.

Durante su ponencia, la experta habló de regulación europea y tranquilizó al público sobre la presencia de estos químicos en el agua. Expuso que, si bien se han encontrado este tipo de sustancias en dicho fluido, los casos han sido puntuales. “El tema de los PFAS debe abordarse de forma holística«, señaló Ramos. “Debemos aplicar la Estrategia de Resiliencia Hídrica Europea para orientar las políticas a la restricción total de estas sustancias”. 

Asimismo, recordó que es importante vigilar todas las fuentes, no solo el agua, así como no culpabilizar a los servicios que actúan como centinelas y financiar de forma óptima a estos operadores para prevenir y eliminar su contaminación.

«No se trata de crear alarma, pero sí de sacar lecciones para abordar el problema de la contaminación química«, contó. “La medida más eficaz es el control en origen porque mientras se siga fabricando con PFAS seguiremos contaminando”, concluyó. 

En última instancia, habló el coordinador de Tratamiento de Aguas y representante del Canal Isabel II, Eduardo Arozameno para explicar las complejas operaciones de gestión de los PFAS en el agua. 

El experto informó sobre las distintas medidas de separación com el carbón activo, la ósmosis inversa y la nanofiltración, además de exponer sus costes. Sobre las vías de destrucción real de estos químicos señaló que existen métodos como la carbonización hidrotérmica o la oxidación electroquímicas y confirmó que son muy caras y de implantación incipiente. 

Finalmente, Arozameno abordó el desorbitado impacto económico de estas medidas. Una simulación en Estados Unidos estimó el gasto en 1.500 millones de euros al año sin siquiera destruirlas. Además, otros análisis de la Comisión Europea alertaron de grandes costes sociales y ambientales de alrededor de 27.000 euros por cada gramos de PFAS eliminados (sin contar con el coste energético y de emisiones de Co2). 

“Debemos poner el foco en la persistencia porque es una de las características que no podemos olvidar”, describió el experto. “Tenemos que plantearnos qué hacemos con los residuos y entender que la solución no se encuentra al final del tubo sino en su origen”, explicó. 

Nitratos y pesticidas

Por último, el evento concluyó con una última ponencia sobre la contaminación por nitratos y la forma en la que contaminan los ecosistemas naturales. Ecologistas en Acción publicó un informe sobre estas sustancias, titulado ‘Bebiendo nitratos’, en el que se muestra cómo la contaminación procedente de la agricultura y la ganadería deja sin agua potable a más de 260 mil personas, además de poner en riesgo de cáncer colorrectal al 51% de los municipios españoles. 

Según explica el coordinador del Área de Agua y Tóxicos de Ecologistas en Acción, Koldo Hernández, hay 47 municipios españoles que tienen problemas estructurales de nitratos persistentes  (2021-2024). En su análisis destacó que el 51% de los municipios españoles beben más de 6 mg/ l de nitratos, lo que a juicio de esta investigación, aumenta el riesgo de aparición de melanomas. “Las causas son la agricultura y la ganadería industrial, así como la despreocupación de políticos y los reguladores”, explica Hernández. 

De este modo, las demandas de ecologistas en acción pasan por reducir la contaminación en origen –mediante un cambio de modelo agrícola y ganadero–reducir el límite legal de nitratos en agua a 6 mg/l, mejorar la transparencia y aplicar el principio de ‘quien contamina paga’. 

Por su parte, el responsable de agricultura y ganadería de Greenpeace España, Luis Ferreiro ha presentado un mapa para que la ciudadanía pueda comprobar si su agua local está contaminada por nitratos. Según los datos presentados, un 50% de los municipios poseen agua de calidad sin nitratos, mientras que 192 municipios superan el límite legal –más del 6 mg– y del 23,27% no había datos.

Ferreiro recordó que la directiva europea sobre nitratos tiene más de 35 años y que fue una de las primeras regulaciones en advertir que los modelos industriales están saturando los suelos. En su ponencia lamentó que en estas décadas no solo se ha incumplido con la normativa sino que la situación se ha agravado con crisis  ecológicas como la del Mar Menor.

“Existe un poder económico que no prioriza el interés común y que está provocando un problema en el medioambiente”, enfatizó el experto. “La contaminación por nitratos ya se considera la mayor problemática que sufren las masas de agua españolas”, concluyó. 

La tercera ponente fue la investigadora del ISGlobal, Cristina Villanueva quien detalló la relación entre la salud y estos químicos naturales. En concreto, especificó que los nitratos forman parte de la naturaleza y que, por ejemplo, se encuentran presentes en muchas verduras y vegetales de hoja verde.

En sí mismos, argumentó que los nitratos no son cancerígenos pero que, al ser ingeridos, se transforman de forma endógena en nitritos que generan compuestos nitrosos con potencial carcinogénico, según estudios en animales. El evento concluyó con la intervención de una activista de Stop Ganadería Industrial que habló de esta problemática en las fuentes de agua de pueblos y municipios. 

ORGANIZADO POR:

Coorganizado con:

Ministerio para la Transición ecológica y Reto Demográfico
Esta jornada y el informe sobre nitratos que se presenta han sido financiados por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que no expresa necesariamente su opinión