La exposición a las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoralquiladas –también denominadas PFAS– se ha convertido en una preocupación para la salud pública en todo el mundo, ya que hasta el momento, no se sabía con certeza cuáles eran los posibles efectos en el organismo y el medioambiente.
Ahora, un informe, publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), reúne una revisión de las fuentes de datos disponibles sobre PFAS y sus posibles secuelas físicas con el objetivo de identificar su nivel de riesgo.
Sustancias ‘eternas’
La preocupación por el impacto de estas sustancias en la salud pública a través del consumo de agua y alimentos ha aumentado de forma global debido a que los enlaces de carbono-flúor han propiciado su uso en utensilios de cocina antiadherentes, textiles impermeables, espumas contra incendios y diversos procesos industriales.
Esta misma estabilidad hace que los PFAS persistan en el medioambiente, lo que les ha valido la denominación de ‘sustancias químicas eternas’ como respuesta a su capacidad para contaminar los ecosistemas y extenderse a lugares remotos.
En los últimos años, varios países han propuesto valores de referencia para este tipo de sustancias, pero los indicadores que se presentan son, a menudo, muy variables. Además, se publican nuevos datos de forma continua y persisten incertidumbres sobre sus efectos reales en el organismo.
Actualmente, existe un número elevado de PFAS a las que los seres humanos estamos expuestos, y por ello, resulta necesario realizar una recopilación sistemática y exhaustiva de todos los estudios disponibles sobre ellas. Por ello, el objetivo del informe ha sido ofrecer una visión general de la evidencia disponible sobre la presencia y los efectos de las PFAS ingeridas.
Sustancias identificadas
Para saberlo, los expertos combinaron y evaluaron las fuentes de datos sobre la aparición de PFAS en el medio ambiente a partir de estudios de biomonitorización en humanos y efectos sobre la salud.
Elaboraron una base de datos que comprendía de forma aproximada 57.000 observaciones correspondientes a 66 PFAS individuales y crearon otro conjunto que contuvo cerca de 300 000 observaciones de 77 sustancias localizadas en medios relevantes para la salud como el agua de consumo o los alimentos.
Como resultado principal, el informe identificó 18 sustancias y 6 categorías de posibles secuelas para una evaluación posterior. Entre los PFAS, se incluyeron 16 que fueron priorizadas a partir de una evaluación de los datos:
- Ácido perfluorooctanosulfónico,
- Ácido perfluoroundecanoico,
- Ácido perfluoroheptanoico,
- Ácido perfluorooctanoico,
- Ácido perfluoroheptanosulfónico,
- Ácido perfluorobutanoico,
- Ácido perfluorotridecanoico,
- Ácido perfluorohexanoico,
- Ácido perfluorotetradecanoico,
- Ácido perfluorobutanosulfónico,
- Ácido perfluorohexanosulfónico,
- Ácido perfluoropentanoico,
- Ácido perfluorododecanoico,
- Ácido perfluorononanoico,
- Ácido perfluorodecanoico
- Ácido perfluorodecanosulfónico.
Asimismo, propusieron para su consideración dos compuestos adicionales: el ácido trifluoroacético y el ácido perfluoro (2-propoxipropanoico) y reconocieron limitaciones a la hora de encontrar bibliografía.
Secuelas en el organismo
Por otro lado, las seis categorías prioritarias de efectos sobre la salud fueron: cáncer, efectos hepáticos, sobre el desarrollo, inmunitarios, metabólicos y reproductivos.
La presencia de estos compuestos se priorizó sobre los efectos en la salud para la clasificación final, ya que existe una baja preocupación del riesgo para la salud cuando la exposición es limitada. La mayoría de estas 16 PFAS (11 de 16) también presentan una puntuación relativamente alta en cuanto a efectos sobre la salud (con posiciones comprendidas entre la 1 y la 12)
En definitiva, este informe identifica las PFAS prioritarias y los posibles efectos sobre la salud para su evaluación posterior mediante un marco metodológico sólido y transparente. Si quieres conocer más detalles, pincha en este enlace.