Impulsan un protocolo para anticiparse al cambio climático y proteger la bahía de Alcúdia

Más de un centenar de personas han participado en la jornada “Bahía de Alcúdia, a Toda Costa”, impulsada por las asociaciones hoteleras de Alcúdia, Can Picafort y Playa de Muro y celebrada el pasado jueves en el Hotel Zafiro Palace Alcudia.

En esta presentación del Protocolo de Actuación para la Recuperación de la Bahía de Alcúdia, se reunieron representantes de las administraciones públicas, la comunidad científica y el sector empresarial para abordar de manera coordinada los cambios que experimenta la bahía desde una perspectiva ambiental, territorial, económica, turística y social.

El encuentro partía de una de una idea compartida, es decir la de anticiparse antes de tener que reaccionar. El objetivo ha sido generar conocimiento, coordinación y planificación para afrontar con perspectiva a medio y largo plazo las transformaciones ambientales, sociales, económicas y territoriales de esta zona.

En las mesas redondas se ha abordado la planificación del litoral, la adaptación al cambio climático, la coordinación institucional y la necesidad de garantizar continuidad financiera a los estudios, proyectos y actuaciones que se acuerden.

Ell conseller del Mar y del Ciclo del Agua, Juan Manuel Lafuente ha explicado que el Proyecto de Ley de ordenación, protección y gestión integral del litoral permitirá avanzar hacia una gestión menos fragmentada de la costa a la vez que se refuerza  la coordinación entre administraciones y la incorporación de la adaptación al cambio climático.

«La bahía funciona como un sistema y debe gestionarse como un sistema. El nuevo marco autonómico permitirá integrar la protección ambiental, los usos económicos, las infraestructuras y la adaptación al cambio climático dentro de una misma estrategia», indica Lafuente en una nota informativa del Govern de les Illes Balears. 

Por otro lado, el conseller de Turismo, Cultura y Deportes de la misma entidad, Jaume Bauzà ha incidido durante las mesas redondas en la necesidad de integrar la conservación y la adaptación de este espacio dentro de la estrategia turística de las islas. 

«Proteger la playa y el litoral de la bahía de Alcúdia no es solo una prioridad ambiental, sino la mejor garantía para proteger el motor económico y el empleo de Alcúdia, Muro y Santa Margalida. Nuestra estrategia turística pasa por crecer en valor y conservación, y para ello, contamos con herramientas clave como el Impuesto de Turismo Sostenible, que destina más del 50 % de sus fondos a proyectos de medio ambiente y ciclo del agua», ha señalado el conseller.

Hoja de ruta

El Protocolo establece la creación de un grupo técnico formado por representantes de todas las administraciones y entidades firmantes. Este órgano deberá identificar las causas del retroceso de la línea de costa y del desequilibrio sedimentario, analizar los problemas de acumulación de arena y priorizar las actuaciones necesarias.

El grupo también elaborará una planificación a medio y largo plazo, determinará las administraciones competentes y los trámites necesarios para cada proyecto, buscará mecanismos de financiación y realizará el seguimiento de las medidas acordadas.

Esto no supone todavía la aprobación de una obra concreta ni la asunción automática de obligaciones económicas. Las medidas que se identifiquen deberán evaluarse individualmente y articularse mediante los convenios y procedimientos administrativos correspondientes.

Lafuente y Bauzà han coincidido en que la colaboración iniciada debe traducirse en una hoja de ruta con continuidad, capaz de convertir el conocimiento científico en proyectos viables y de proteger la bahía como espacio natural, económico, turístico y social.

Siguientes pasos

El abogado, Alejandro Araújo Barceló ha concluido con que el trabajo real empieza ahora ya que se abre una fase de estudio y análisis científico para comprender con rigor qué ocurre en la Bahía de Alcúdia, cómo puede evolucionar y qué estrategias de actuación son viables.

Asimismo, explica que será necesario organizar los trabajos, definir responsabilidades y asegurar financiación, con el propósito de mantener la coordinación y la voluntad de colaboración entre todas las partes, a pesar de la fragmentación de las competencias.

En este sentido, advierte que la adaptación del litoral exige continuidad y visión a largo plazo. No basta con estudios puntuales: harán falta conocimiento, recursos, decisiones administrativas y compromiso sostenido. A su juicio, el éxito del protocolo dependerá de que esa voluntad de colaboración se convierta en trabajo efectivo, decisiones y, posteriormente, actuaciones concretas.

A todo ello base suma la experiencia de LIFE AdaptCalaMillor, cuyas metodologías y resultados sirven de referencia, adaptados a las características y mayor escala territorial de la Bahía de Alcúdia.