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Menorca2018

Investigar la línea de costa y el comportamiento de las especies para hacer frente al cambio climático

Las islas son uno de los territorios más vulnerables al aumento del nivel del mar y de las temperaturas por lo que cada vez se hace más urgente iniciar proyectos de investigación locales en este ámbito

 

Cala Blanca, en Menorca, es uno de los casos más extremos de la isla. Según datos del OBSAM ,ha experimentado hasta 60 metros de retroceso de costa. Fotografía de 2018. Fuente: OBSAM.

 

España es, con un total de 52, el país con el mayor número de Reservas de la Biosfera del mundo. De ellas, destaca especialmente la isla de Menorca, ya que supone una de las áreas de protección marina más grande del Mediterráneo después de que, en junio de este año, se incluyeran las aguas que la rodean y se ampliaran sus límites de 71.191 hectáreas a 514.485.

Las predicciones auguran, en cambio, que este territorio podría ser uno de los más vulnerables a los efectos del cambio climático, afectando, especialmente, a las playas urbanas y al turismo por lo que ya se están realizando proyectos de investigación y de adaptación de las islas en este ámbito.

Un ejemplo de ello es el Observatorio Socioambiental de Menorca (OBSAM) del Instituto Menorquín de Estudios (IME) y al servicio de la Reserva de Biosfera de Menorca, cuyo objetivo es realizar un seguimiento científico de los fenómenos ambientales y sociales a nivel local. Según explica su director David Carreras, “intentamos dar respuesta a los problemas que se encuentran los gestores día a día y avisarles de los peligros que se puedan correr”.

Con el objetivo de difundir la importancia de llevar a cabo acciones como estas frente al calentamiento global en los archipiélagos españoles, desde Conama se está llevando a cabo el proyecto Conexión insular para facilitar la adaptación al cambio climático, que cuenta con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica y con el que se pretende impulsar una red multisectorial de especialistas en el ámbito.

Las playas urbanas, las más afectadas por el aumento del nivel del mar

 

El pasado mes de septiembre el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) anunció que el aumento del nivel del mar podría llegar a ser de casi un metro en 2100. Esto tendría consecuencias generalizadas en los cerca de 10.000 kilómetros de costa de España, según se explica en el informe, pero afectaría especialmente al área mediterránea y Canarias.

En este sentido, el OBSAM junto con el grupo de investigación BIOGEOMED-UIB han desarrollado un interesante proyecto con el que se pretende analizar la evolución de la línea de costa en 50 playas de Menorca desde 1956. “Hasta ahora, el estudio nos da un promedio de cuatro metros de retroceso en toda línea de costa de la isla, para lo que se ha tenido en cuenta también el cambio de las mareas”, asegura Carreras y añade que “las más afectadas serían las playas urbanas con nueve metros de retroceso promedio, una gran diferencia respecto a los dos metros de retroceso promedio que hemos observado en playas vírgenes”.

Fotografía de Cala Blanca realizada en los años 80, que muestra como se ha modificado el paisaje con respecto a la fotografía anterior. Fuente: Archivo de Imagen y Sonido de Menorca

Una de las razones de que unas playas resulten más afectadas que otras es la gestión que se ha hecho de ellas hasta ahora. Según señala Carreras, las urbanas frecuentemente han visto reducido su sistema dunar, debido a las edificaciones, estacionamiento de vehículos, carreteras, paseos marítimos, etc. lo que dificulta su capacidad de adaptación natural, que sí se observa en otras playas de la isla. “Este fenómeno puede afectar a sectores como el turismo y la hostelería, y por tanto a la economía de la isla”, apunta Carreras que apuesta por una renaturalización de los sistemas dunares y la disminución de la presión de las playas.

Siguiendo con el ámbito del agua, desde el OBSAM ha detectado otros puntos interesantes a tratar y es cómo afectará los fenómenos meteorológicos extremos (gota fría, DANA, sequías, etc.) a los torrentes de la isla. “Hay que analizar cuál es su estado actualmente y cómo mejorar su adaptación ante las crecidas que se puedan producir en Menorca”.

Analizar los efectos del cambio climático en polinizadores

 

Otras de las iniciativas que se han llevado a cabo es el proyecto Bioclima Menorca por el cual se realizado un seguimiento de mariposas y aves comunes desde hace más de 20 años. Carreras asegura que, en este caso específico, no se han detectado aún cambios significativos en sus hábitos en referencia con el cambio climático, pero sí reducción de poblaciones de algunos grupos de mariposas por trasformaciones en el uso del suelo.

Blanquiverdosa. Pontia daplidice. Fuente: OBSAM

 

A pesar de ello, se seguirá monitorizando sus movimientos ya que, algunas especies pueden ser especialmente vulnerables a efectos del cambio climático como, por ejemplo, el déficit hídrico, lo que, según Carreras, “podría afectar a la cadena de polinizadores, las plantas que se benefician de ella y, al final, también a los seres humanos”.

Para conseguir impulsar más proyectos de adaptación, Carreras señala la importancia de seguir trabajando en la “concienciación y comunicación”. “La implicación de toda la sociedad es muy importante. Creo que a nivel de percepción de la población donde más lo nota es el incremento de la media de las temperaturas, pero hay que explicar que puede haber más efectos”.

Conama y la adaptación al cambio climático

 

Conama intentará aportar su granito de arena a esta transformación con el proyecto Conexión insular para facilitar la adaptación al cambio climático, iniciativa que busca poner en valor las acciones de adaptación al cambio climático realizadas en archipiélagos españoles.

Para lograrlo, el proyecto emprenderá una serie de acciones que incluyen la elaboración de documentación técnica que analice esta cuestión y diversas acciones de difusión y concienciación.

Un proceso colaborativo que implicará a una red multisectorial de expertos, entidades e instituciones con el objeto de abordar la adaptación al cambio climático desde sectores tan diversos como son la gestión de recursos hídricos, el turismo, las infraestructuras o la salud pública, entre otros.

Esta iniciativa da continuidad a la línea de trabajo de adaptación al cambio climático de la Fundación Conama, como el proyecto Conama 2018 Adapta, realizado con el apoyo de la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y promovido por la OECC.